Benavent: “La imagen es una flecha con mucha puntería, no se puede competir con la fuerza de una imagen”

NMedia entrevista a Elísabet Benavent, escritora y profesora de la Facultad de Comunicación y Artes

La escritora Elísabet Benavent, en el Campus de la Facultad de Comunicación y Artes
La escritora Elísabet Benavent, en el Campus de la Facultad de Comunicación y Artes | Foto: Zaida del Río
Ernesto García Ojeda
Director NMedia. Coordinador de Nebrija MediaLab
Profesor e Investigador en la Facultad de Comunicación y Artes. Coordinador del Club Nebrija MediaLab.
6 minutos de lectura

Todo lo que escribe Elísabet Benavent (Valencia, 1984) acaba convertido en un fenómeno que traspasa lo literario. Con más de 5 millones de ejemplares vendidos, en 2020 Netflix estrenó la adaptación de Valeria, en 2021 la película Fuimos canciones y en 2023 la miniserie Un cuento perfecto, que fue número uno en la plataforma durante varias semanas. Ahora, ha estrenado la miniserie Toda la verdad de mis mentiras, basada en la novela homónima. Por si fuera poco, sus obras se han traducido al inglés, expandiendo su universo por el mercado anglosajón y americano. Y, con todo eso, también es profesora de escritura en la Facultad de Comunicación y Artes de la Universidad Nebrija.

Pregunta. Escritora de renombre, una de las autoras más leídas en España y, además, sus libros han conectado especialmente con los lectores jóvenes. ¿Qué cree que encuentran ellos y ellas en sus historias para sentirse atrapados, incluso reflejados?

Respuesta. No sabría decirlo. De algún modo, soy la primera sorprendida. Sé, porque lo sigo sintiendo hoy en cada nuevo proyecto, lo que me motivó a escribir la primera novela de Valeria: quería divertirme, quería personajes que se parecieran a mí y a mis amigas y se movieran en un mundo que, aunque fuera reconocible y pudiéramos sentir como propio, también permitiera proyectar, con un punto aspiracional.

P. En sus novelas son las mujeres las que tienen un peso más determinante en los relatos. Estas protagonistas están construyendo identidad, toman decisiones… ¿Cómo ha cambiado su mirada sobre ellas desde que comenzó a escribir?

R. Ha cambiado al mismo ritmo que yo. Las primeras protagonistas buscaban las respuestas a las preguntas que yo misma me hacía entonces. Con los años he aprendido a escribir mujeres más diversas y con contradicciones que antes quizá no sabía explorar, porque uno tiene que vivir, hacer frente a cambios y asumir que sigue aprendiendo cada día, para poder plantearse nuevas dudas. Me interesa que sean personajes completos, que su vida no gire únicamente alrededor del amor, aunque el amor siga siendo una parte importante de sus historias. Me interesa hablar de identidad, de amistad, de trabajo, de deseo, de miedo y de libertad.

P. Obviamente, pertenece a una generación de escritores que mantiene una relación más directa con sus lectores, por ejemplo, a partir de las redes sociales. ¿Ha cambiado esta aparente proximidad su manera de entender la escritura?

R. Las redes sociales permiten tener una relación mucho más directa con el público, con el que puedes charlar de cualquier tema. Mucha gente comparte con nosotros a través de mensajes directos parte de sus vivencias o cómo la lectura les ha ayudado en muchas ocasiones. Eso, inevitablemente, provoca que tengas una visión más abierta de lo que, para ti, durante el periodo de escritura, es algo muy tuyo y casi privado. Te hace darte cuenta de que, cuando se publique, pasará a ser de mucha gente y cada uno lo completará con sus propias vivencias. Creo que es muy enriquecedor. Sin embargo, no escribo pensando en trends o modas que se hacen virales en redes, en lo que se lleva más o menos, porque creo que eso pervierte el proceso.

El hambre por aprender siempre nos llevará a un lugar mejor

P. Para ser un buen escritor, ya que el padre de la gramática en español nos ilumina, ¿escribe desde la inspiración o desde la disciplina? ¿Dónde se sitúa?

R. En mi caso, aunque antes de dedicarme a esto al 100% confiaba mucho en la inspiración, creo que no hay una sin la otra. Debes ser disciplinado, porque las tramas, la construcción de los personajes, la coherencia o el mensaje no van a venir a ti por obra de magia. Uno debe trabajar, fraguar su rutina, buscar su método y ser serio con el tiempo y la energía que le dedica, pero también entender que habrá días en los que, por mucho que uno quiera, por más horas que pases frente al ordenador, no saldrá nada bueno. Esos días es mejor salir a la calle y vivir un poco.

P. ¿Hay una parte del proceso de escritura que sea más difícil que otro: el comienzo, mantener el interés de la trama, dar coherencia al final?

Para mí, lo más complicados son los comienzos, y más en un momento como este en el que cada vez tenemos menos paciencia y donde la inmediatez es el criterio base. Me cuesta dar con el comienzo que plantee toda la situación y mantenga el interés lo suficiente como para introducir al lector en la trama. Siempre tengo que escribirlo al menos cuatro o cinco veces, pero me parece un ejercicio sano: me pone en duda.

La escritora Elísabet Benavent charla sentada desde un escenario
La escritora Elísabet Benavent durante su presentación en Nebrija Book Festival | Foto: Zaida del Río

P. Este año se ha estrenado como profesora en la FCA de la Universidad Nebrija. ¿Qué le llevó a dar el salto de escritora a docente?

R. Siempre tuve vocación docente. Al terminar el máster me planteé opositar para ser profesora de secundaria, como mi hermana. Me gusta el diálogo que se crea dentro de un aula y lo retador que es plantearte cómo transmitir lo que quieres enseñarles y gestionar todas las dudas que te van asaltando durante el proceso. Hay mucho que aprender de las nuevas generaciones y su forma de ver el mundo.

No escribo pensando en trends o en modas que se hacen virales en redes sociales

P. Cuando se sienta delante de estudiantes jóvenes que quieren dedicarse a la comunicación, a la creación o al arte de contar historias en general… ¿qué es lo primero qué les dice? ¿Dónde pone el enfoque una profesora – escritora en sus sesiones?

R. En ocasiones me escucho y pienso que cada día me parezco más a mi padre, porque suelo enfocarlo todo, siempre, en la disciplina y en creer en uno mismo. Insisto mucho en que, a pesar de que hay golpes de suerte que pueden situarnos en una situación privilegiada, si no hay trabajo y mucho esfuerzo detrás, la fortuna se desvanece. En ocasiones me pongo muy pesada también con que hay que leer mucho, porque pienso que es una manera efectiva de tener nuestra curiosidad siempre en movimiento. La curiosidad es el motor del aprendizaje y nunca, jamás, debemos pensar que ya lo sabemos todo. El hambre por aprender siempre nos llevará a un lugar mejor.

P. Muchas de sus novelas han sido trasladadas al mundo del audiovisual. En este proceso de adaptación suele participar usted, que además estudió Comunicación Audiovisual. ¿Qué tiene la imagen que la palabra no tenga?

R. Creo que es mucho más directa, más certera. La imagen es una flecha con mucha puntería y muy compleja: tenemos el encuadre, el color, el sonido, los movimientos de cámara, la actuación, la ambientación… un paquete de sensaciones entrando por los sentidos y apelando a ellos. Aunque siempre amaré el ejercicio de imaginación que supone la lectura de un libro, tengo que confesar que no se puede competir con la fuerza de una imagen.

P. Después de haber creado tantas historias de amor, rupturas, amistades y búsquedas personales, ¿qué historia sigue teniendo ganas de contar Elísabet Benavent?

R. Hay muchísimas historias que aún quiero contar, pero para darles forma debo pasar tiempo con ellas. Me interesan muchos los matices con los que nos vamos enfrentando a las cosas según nuestra edad y conceptos como el amor, el amor propio, la vocación, la amistad y la idea de que nunca es tarde para empezar, da igual con qué.

Sobre la firma

Ernesto García es coordinador del Club Nebrija MediaLab y Nicolás Grijalba es director del Departamento de Comunicación de la Facultad de Comunicación y Artes

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Director NMedia. Coordinador de Nebrija MediaLab
Profesor e Investigador en la Facultad de Comunicación y Artes. Coordinador del Club Nebrija MediaLab.