Nando López: “Dar clases me permite conectar con otra generación y estar siempre en el ahora”

Nando López, sentado en el Campus de la Facultad de Comunicación y Artes de la Universidad Nebrija
Nando López, en el Campus de la Facultad de Comunicación y Artes de la Universidad Nebrija | Foto: Zaida del Río
Laura Serrat
Alumna del Grado en Periodismo de la Universidad Nebrija y del Club Nebrija MediaLab.
5 minutos de lectura

Nando López (Barcelona, 1977) tiene un don especial. Su nombre es sinónimo de una literatura valiente, esa literatura que no esquiva tabúes y que, con el tiempo, se ha convertido en el refugio de miles de jóvenes, y no tan jóvenes, lectores. Para entender la verdad que respiran sus páginas, hay que mirar más allá de sus bestsellers. Compaginando su arrolladora carrera literaria con la docencia en la Universidad de Nebrija, Nando López habita el mismo universo que describe: el de la juventud que busca su lugar en el mundo. Esta dualidad lo convierte en un observador privilegiado de las inquietudes, miedos y esperanzas que tienen las nuevas generaciones.

Respuesta: Me llamaron de la Universidad Nebrija y conectó con la nostalgia que tenía de las aulas. Di clases nueve años, pero es verdad que no las dejé porque no me gustaban, las dejé porque no podía compaginarlo. Me encanta dar clases. Compartes lo que te apasiona, pero también aprendes de la gente que tienes enfrente, conectas con otra generación que no es la tuya y eso también hace que estés siempre en el mundo, en el ahora. La propuesta de la universidad era muy atractiva porque consistía en dar clases en la asignatura de Escritura y Argumentación. Lo valoré, lo pensé, pero era algo que podía afrontar y, sobre todo, era algo que sabía que me iba a hacer feliz y estoy profundamente contento de haber dicho que sí.

R: La primera impresión es que creo que los alumnos le tenían un miedo infundado, creían que iba a ser una asignatura difícil. Al final ese resultado no solo fue fácil, sino interesante y hasta divertido. Y a la vez que percibí ese miedo, percibí muchas ganas. Lo que noté es que había muchas ganas de hacer, de crear, de compartir, y luego también, y no me equivoqué, intuí que podría ser un grupo donde se creara un espacio seguro.

Un libro te ayuda a tener referentes, a tener un lugar seguro donde mirarte y sentirte menos solo

R: Yo me llevo un aprendizaje, primero, generacional, de valorar muchísimo las capacidades de esta generación tan denostada injustamente y tan criticada. Me llevo un aprendizaje vital, de confirmar que es una generación con muchos valores y con mucha formación.

R: Que una universidad tenga actividad cultural no solo es relevante, es imprescindible. No solo se hace a partir de las clases, sino de las actividades que la rodean. Lo que están haciendo es aportar y enriquecer a las personas que asisten. Las universidades deben ser lugares que te ofrezcan formación integral y de ahí pasar al mundo profesional. Son una ventana abierta para quien la quiera.

El escritor Nando López durante su presentación en Nebrija Book Festival
El escritor Nando López durante su presentación en Nebrija Book Festival | Foto: Zaida del Río

R: La necesidad de mirar con atención la memoria histórica. Quería hablar de la lucha de las mujeres durante la posguerra, una lucha silenciada e infravalorada y cómo la mujer fue el motor económico y social del país. También hablar de la lucha de las personas LGTBIQ+, en esos años éramos considerados criminales. Por eso, creo que no podemos entender nuestro presente sin recordar nuestro pasado, que está mucho más cerca.

R: Sí, y creo que todo el mundo debería sentirla. Me parece peligroso e indignante que alguien hable de temas de carácter social sin sentir responsabilidad. La buena intención no basta para hablar de un tema. ‘Malditos16’ es una obra que escribí sobre el suicidio adolescente, se ha representado en muchos países y está dando vía a una gran conversación social. Para escribir sobre un tema tan complejo, pasé por talleres con psicólogas y psiquiatras, familiares con adolescentes que habían superado la situación, familiares que perdieron a sus hijos… Desde entonces, he visto propuestas que hablan del tema en las que se cometen los errores que esas psicólogas y psiquiatras me dijeron que había que evitar y me preocupa. Además, en mi caso, la responsabilidad crece cuanto menor es la edad de la persona para la que escribo.

Las clases te hacen estar siempre en el ahora, porque conectas con una generación que no es la tuya

R: Totalmente, yo lo he vivido. La literatura de Lorca, Cernuda o Martín Gaite me ayudaron a entenderme y a comprenderme a muchos niveles y por motivos distintos. Con Gaite encontré respuestas a mis preguntas como escritor y con Cernuda entendí mi identidad a través de un poema que me aconsejó leer mi madre. De niño era muy lector y sabía que mi literatura me iba a ayudar a entenderme. Un libro te ayuda a tener referentes, a tener un lugar donde mirarte, a sentirte menos sola, a tomar fuerzas para hablar.

R: Hay que trabajar ese fracaso como algo posible pero no debería frenarnos. No nos están educando para asimilar la frustración como parte de la realidad. Si tu ilusión es escribir tiene que trabajar para ellos, prepararte para ello e intentarlo. ¿El fracaso es una opción? Por supuesto. Hay muchas formas de fracasar y todas ellas son posibles. Yo he tenido con mis libros notables éxitos y con otros no. Todo ha sido parte del camino y creo que la escritura va de eso. Tenemos que aprender a tropezar y levantarnos. Si yo hubiera vivido en esos noes, no estaría aquí.

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Alumna del Grado en Periodismo de la Universidad Nebrija y del Club Nebrija MediaLab.